El Café





Sentado  frente al ventanal,
su mirada y aspecto eran de nervios,
parecía esperar a alguien,
tal vez un amor...

Miraba hacia la puerta del café con gran ansiedad,
hasta que ella apareció en la entrada,
lucia un vestido sencillo y elegante,
él de inmediato se puso en pie y le saludo,
ella entro con paso lento y se dirigió su mesa,
se dieron un abrazo y muy caballeroso le ayudo a sentarse.

Estaba a unas cuantos pasos de ellos,
leía un libro que me recomendaron,
por momentos los miraba, se veían con tanta ternura,
ambos tenían un brillo especial,
se notaba que se amaban.

Luego el dijo algo a lo cual ella dijo si,
su sonrisa de satisfacción fue contagiosa,
lograron robarme una sonrisa,
y la beso, sentí algo especial al verlos,
se abrazaron, estuvieron mucho tiempo charlando y riendo,
el amor que se tienen es de envidiar,
envidia de la buena claro,
pedí una malteada y seguí leyendo,
la lectura me atrapo que no me di cuenta cuando se fueron.

Me dejaron una gran satisfacción personal,
fue una manera tan hermosa de continuar con mi día,
recordando que en esta vida siempre existe la felicidad.

Que el amor siempre nos llega,
que siempre hay razones para sonreír,
razones para vivir, y disfrutar nuestro existir.

Todo eso sucedio en el Café...